Soñé que estaba en América
en el Lejano Oeste
con un vestido cortito
más vaquero que una tela
a la que llaman vaquera.
Mis dos encantos salían
asomadas al escote
mostrando lo que el Señor
me ha dado sin darle un duro.
Mis piernas también mostraban
su esplendor aún joven
resaltado por puntillas
del sexy vestido mío
pagado por mis ahorros.
Mis brazos estaban libres
de mangas y de calores.
Mi cuello se realzaba
con el palabra de honor
y puntillas superiores.
Entra en el link, amiga,
y mira tú bien las fotos:
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